Tennis World ES
Tennis World
TENNIS WORLD MAGAZINE
EDITORIAL

Cuando un episodio traumatico, arruina la carrera de las estrellas.

-  Leer: 2294
by Mariano Gombi

La noticia de un asalto en casa de Petra Kvtiova, que ha terminado con la tenista hospitalizada con cortes en los dedos de una mano, no es algo nuevo en el circuito femenino que ha vivido varios precedentes en el recuerdo de todos los aficionados al deporte de la raqueta.

El que está en la memoria de todos es el apuñalamiento que sufrió Monica Seles, el 30 de abril de 1993, cuando la jugadora nacida en Novi Sad estaba en lo más alto del tenis mundial. En el partido de cuartos de final del torneo de Hamburgo, que le medía con la búlgara Magdalena Maleeva, un descanso fue aprovechado por un seguidor de Steffi Graf, de nombre Günther Parche, para apuñalar por la espalda a Seles, en ese momento la gran rival de la alemana y la número 1 de la WTA.

El corte fue de 23 centímetros. "Sentí un dolo terrible en la espalda. Me giré para buscar de dónde venía el dolor y vi a un hombre detrás de mi con un cuchillo en la mano", recuerda Monica, que pudo volver a empuñar una raqueta pero que vio truncada su exitosa trayectoria.

Parche, con antecedentes por desórdenes psíquicos, fue reducido al momento por la seguridad del torneo. Su objetivo era únicamente que Graf volviera a ser la mejor. Ese incidente provocó que los grandes torneos aprobaran la norma de tener miembros de seguridad custodiando las espaldas de los jugadores en los descansos entre juegos.

En 2007, Anna Chakvetadze, una tenista rusa que iba para estrella, no en vano ocupaba el quinto puesto del ranking, fue secuestrada en su casa de Moscú.

Era un 18 de diciembre cuando seis hombres enmascarados entraron en la casa de campo de Chakvetadze. En la vivienda se encontraban también sus padres Djambuli y Natalia. El progenitor intentó defenderse pero recibió dos golpes con una pistola que le dejaron inconsciente.

El jefe de la banda amenazó entonces a Natalia Chakvetadze con hacer daño a sus hijos, Roman y Anna, si no les daba todo el dinero de la caja fuerte. Anna fue asaltada por dos de los hombres. Tras poner resistencia, fue amordazada, sufriendo una lesión en su muñeca mientras la ataban a una silla.

Tuvo que darles un reloj de la marca Rolex, que había recibido en un partido disputado en Bélgica. Finalmente, los intrusos se llevaron un botín de 260.000 dólares entre dinero en metálico y joyas.

El 23 de noviembre de 2006, Damir Dokic, padre de Jelena Dokic, denunció el secuestro de su hija por parte del que era su novio, algo que ella desmentiría cuatro días más tarde.

.

Powered by: World(129)