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TENIS HISTORIAS

Marcus Willis, de dar clases de tenis, a jugar en Wimbledon.

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by Beto Briones

Ubicado en la posición 775 del ranking, Marcus Willis nunca había jugado un partido oficial ATP y tuvo que ganar tres partidos para meterse en la qualy del Grand Slam inglés. Allí, volvió a ganar otros tres encuentros (Yuichi Sugita, Andrey Rublev y Daniil Medvedev) para colarse en el cuadro final, algo que le asegurará al menos 30.000 libras como premio.

El azar le ha situado en primera ronda ante Ricardas Berankis, alguien al que la hierba no se le da especialmente bien con sólo 2 victorias en su carrera en Wimbledon. El británico estaba que no podía creerse el ser uno de los 128 hombres que se han metido en el cuadro final del tercer Grand Slam de la temporada.

"Siempre creí en mí mismo y sabía que podía jugar un tenis realmente bueno. Aunque reconozco que nunca pensé que me podría clasificar para Wimbledon", comentó Willis para la web del torneo.

Y es que su historia, haciendo honor a su apellido, es casi de película. Viendo que no se le daba nada bien el tenis y que a sus 25 años el reloj empezaba a caminar cada vez más rápido para él, pensó en dejarlo todo e irse a Philadelphia a trabajar como entrenador.

Fue entonces cuando conoció a Jennifer Bate, una chica que dio la vuelta a su mundo por completo. "La noche que nos conocimos me dijo en el taxi de vuelta que se tenía que ir a América. Yo le dije que me acababa de conocer y que no podía irse así, sin más.

Me confesó que era jugador de tenis y yo pensé: 'Sí, ya claro'", confesó Jennifer para el New York Times, contando su historia con Marcus. Ella confiesa que fue "amor a primera vista" entre los dos y que ayudó mucho a Willis nada más conocerse, intentando que se quedara con ella y no se marchara lejos.

"Yo era un chico gordo pero gracias a mi novia, trabajé duro en el gimnasio para estar en buena forma. Al principio no estaba muy convencido pero ella me ayudó para seguir adelante. Le estoy muy agradecido", señalaba Marcus, que en dos años ha perdido 25 kilos y ha dejado por el camino el apodo de "Cartman", inspirado en el niño gordo de la serie animada de South Park.

En la sala de jugadores, ahora se codea con los mejores jugadores del mundo, algo totalmente inusual para él. "Cuando vi a Djokovic antes se me desencajó la mandíbula.

Pensé: 'Voy a actuar como si todo fuese normal para mí'", reconocía el británico, que de ganar a Berankis podría enfrentarse a Roger Federer, algo que sería todo un sueño para él.

Murray, que entrenó con Willis en Copa Davis, ha escuchado la historia de Marcus y la calificó como "una historia buenísima". Sobre él, Andy dice: "Es un jugador inusual. Muy raro. Tiene un estilo muy diferente.

Un poco de saque y volea, con buena mano para la volea y mucho slice en su revés con una derecha muy extraña". Su novia Jennifer se ha mostrado muy orgullosa de su chico por su hazaña en Wimbledon y es que desde el año 2000, nadie con un ranking tan bajo (sin usar ranking protegido) se metía en el cuadro final de Wimbledon desde que lo hiciera Mahesh Bupathi (1049º), pero él lo hizo con una invitación y Marcus se lo ha ganado con méritos propios y seis partidos a sus espaldas.

"Algo en su cabeza ha hecho click. Él está listo ahora", sentencia su novia, que cree que todavía Willis puede dar más de sí en un Wimbledon donde ya ha sido protagonista de una de las historias más increíbles de los últimos tiempos en el torneo inglés.

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