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Schmiedlova vive una temporada para el olvido.

Rossana Acosta Abimerhi - 12-07-2016 - Leer: 371

La eslovaca prometía ser una de las animadoras del WTA Tour, pero lleva 16 partidos sin ganar.


Poco más se puede decir de la temporada que está atravesando la joven tenista eslovaca de 21 años Anna-Karolina Schmiedlova. Tras firmar un 2015 brillante que parecía su trampolín hacia un futuro plagado de éxitos, está viviendo una caída brutal en 2016 donde solo ha conseguido una victoria en el circuito WTA y 17 derrotas, 16 de ellas de forma consecutiva. Esta semana defendía título en la tierra de Bucarest. Y, ¿a qué no saben que le pasó? Pues sí, volvió a perder a las primeras de cambio.

Una jugadora llamada a ser una de las grandes atracciones del 2016. Una tenista muy joven, 21 añitos, alta, atlética y con unas condiciones físicas que la hacían muy competitiva desde el fondo de la pista. Y ganadora a tenor de lo visto en 2015. Schmiedlova empezaba el año en el puesto 26 del mundo, su mejor clasificación. Cabeza de serie en Australia y con aparente margen de mejora para seguir creciendo. Otra perla más de la cantera eslovaca que pudiera seguir los pasos de las Hantuchova o Cibulkova.

Pero algo salió mal. A Anna-Karolina se le olvidó cómo ganar un partido de tenis. Eso que había hecho tan bien y tantas veces en 2015. En el presente curso no encontraba la manera y en principio, por nada relacionado con problemas físicos. En Sídney, en su segundo partido del año había dado la primera nota positiva y qué nota, al cargarse a la suiza Timea Bacsinszky. Esa es hasta la fecha su única victoria WTA en 2016. Acto seguido solo le haría un juego a la puertorriqueña Mónica Puig. El comienzo de una racha paupérrima. Acumuló 22 sets seguidos perdidos hasta que curiosamente, rompió esa dinámica en Roland Garros frente a la eventual campeona Garbiñe Muguruza. El desenlace en cualquier caso sería el mismo. En hierba, su peor superficie, la cosa no mejoró. Bajó al nivel ITF jugando en la arcilla alemana de Versmold, donde sí, ganó un partido a la holandesa Aratxa Rus pero cedería a continuación ante la 210º del mundo, la serbia Nina Stojanovic. La caída libre seguía su curso.

La gran oportunidad estaba ahí delante, la oportunidad de acabar con una racha deleznable, de novela de terror casi, impropia de una tenista del nivel de ella. Anna-Karolina Schmiedlova, tras 16 derrotas consecutivas, se encontraba 5-2 arriba en el tercer set ante la bielorrusa Aliaksandra Sasnovich en la primera ronda del torneo de Bucarest. Un evento en el que defendía el trono conquistado el pasado curso de manera brillante. Una ocasión de hacer borrón y cuenta a un 2016 de pesadilla. Pues nada. Tampoco iba a poder ser. Sasnovich volteó el resultado y acabó ganando 5 juegos seguidos para cerrar por 7-5 y echar a la campeona del torneo rumano.

"Fue duro hoy porque tenía un 5-2 en el tercer set y además un match point por lo que ha sido muy decepcionante y estoy realmente triste por no haber ganado", comentaba Anna-Karolina tras el encuentro como recoge wtatennis.com. Y añadía: "Necesito ganar algunos partidos, solo necesito pasar de primera a segunda ronda. Estaba esperando volver a ganar pero no ocurrió tampoco hoy, espero que vaya mejor la siguiente vez", decía la eslovaca.

Una de las grandes perlas del tenis femenino era Schmiedlova, nacida en Kosice en 1994. En 2012 plantaba su carta de presentación llegando a la final júnior de Roland Garros donde caería ante la alemana Annika Beck y saltaría más de 400 puestos en el ranking WTA hasta posarse en la posición 212. Poco a poco fue cogiendo experiencia y ritmo en la lógica y a menudo ardua transición entre el circuito júnior y el profesional.

En 2015 hizo su gran irrupción en el tenis mundial. Ni más ni menos que tres finales WTA alcanzó. Tras caer en la primera en la tierra de Río de Janeiro ante Sara Errani, ganaría las dos siguientes, en la cubierta de Katowice ante Camila Giorgi y en Bucarest y sobre tierra batida de nuevo ante Errani. A eso había que sumarle unos cuartos de final en Cincinnati ganando por el camino a Agnieszka Radwanska y dos semifinales (Bad Gastein y Seúl). Completó un verano extraordinario cerrando la temporada con un sonoro 6-1 y 6-0 sobre Roberta Vinci en el WTa Elite Trophy de final de año. En el curso 2016 muchos ojos iban a estar puestos sobre la espigada tenista centroeuropea.

Pero como ya hemos visto, los pocos ojos que puedaa atraer ahora mismo Schmiedlova son de asombro y de incredulidad ante esta dinámica. Habría entrado incluso en lo lógico un bajón en 2016 por su parte, fruto de la juventud que posee. Pero esta depresión no se concibe. Mantiene a su mismo entrenador, no ha acusado grandes problemas físicos ni anímicos... Toda una incógnita el tremendo bajón de confianza de esta brillante jugadora que de la noche a la mañana se quedó sin luz.

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