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"De repente caen techos,aires acondicionados. La situación era surrealista"

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by Mariano Gombi

El cielo se pone grisáceo en cuestión de segundos. El viento silba cada vez más fuerte. La intensa, fuerte y giratoria lluvia se apodera de todo. El huracán Irma llega a Naples -a 190 kilómetros de Miami-, donde está la Academia de Tenis Sánchez Casal, de Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal.

El extenista explica a MARCA como vive estos días junto a sus alumnos en uno de los múltiples refugios que hay en la ciudad. "No es explicable lo que sucede. No sabes qué pasa. De repente se caen techos, aires acondicionados...

la situación es surrealista. No tienes control de nada", dice Emilio, quien afirma: "Parece que el mundo se ha caído. Irma se lleva todo lo que está en su paso: farolas, árboles, techos, autos, tejas...

y eso que cuando llega a Naples ya venía de bajada. Es como el cuento de los tres cerditos". Al extenista, que ha vivido dos huracanes pero nunca tan fuerte como éste, le llamo mucho la atención como se formó Irma: "De pronto, todo se pone gris y empieza a diluviar muy fuerte.

No ves nada y sólo oyes un ruido atronador. Sientes como se mueve todo y como se rompe. Escuchas el silbido del viento... y todo ello por los conductos de los aires acondicionados y por las tuberías, ya que tu estás alejado de todas las ventanas y puertas, y eso que están preparados para este tipo de situaciones".

Y no olvidará el calor que se produce en plena tormenta: "La temperatura aumenta y sudas mucho". El extenista vive el paso de Irma con 20 alumnos, profesores y familiares: "Nosotros lo vivimos entre unos salones, cocinas y cuartos de baño, aunque también hubo gente que se fue a los sótanos hasta que pasara".

La sede de su Academia es segura y de refugio: "De hecho se quedaron allí bastantes personas y no pasó nada en las zonas del interior, lo exterior es otra cosa", pero el madrileño prefirió salir de ella al ser declarada zona de evacuación: "En un principio no iba a ser, pero al informarnos de ello tuvimos que movernos.

Al otro lado de la carretera, enfrente de nuestra Academia, hay una de golf con grandes salones, que ahora están cerrados al ser temporada baja, y allí nos trasladamos 40 personas". En la Academia había más niños, pero "sus padres vinieron a por ellos para llevárselos a casa, y sólo nos quedamos con los de fuera".

Emilio estaba preocupado por los 20 niños -de 11 a 18 años-: "La responsabilidad que tienes con ellos es total y, más si cabe, al no ser hijos tuyos. En esos momentos todo lo relativizas. Sólo pensaba en tener un plan B, por si pasaba algo", y éste no era otro que alejarse en coche: "Pensamos que si el nuevo refugio era evacuado, pues cogeríamos un coche para alejarnos, ya que a Irma le llevábamos ocho horas de antelación".

Tranquilidad Los alumnos estaban tranquilos: "Dentro del grupo hay gente que ha vivido varios huracanes, les conocen y te dan tranquilidad para afrontarlos. De hecho, los niños cuando hablaban con sus padres les calmaban", y deja claro: "En este tipo de situaciones lo más importante es mantener la calma.

Si te pones nervioso, malo, ya que no controlas la situación". Emilio dice que "me he hecho un experto en huracanes", aunque no olvida que Irma fue el culpable de no poder ver a Nadal. "Una hora antes del partido pasó el ojo del huracán", dijo antes de poner una sonrisa a la situación: "La situación es complicada, es como si hubiese pasado por aquí Nadal".

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