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Dimitrov- Vallverdú: una relación exitosa

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by Leonardo Gil

Detrás del éxito, del primer gran triunfo del búlgaro Grigor Dimitrov, está la bandera de Venezuela. Hace un año, justo en el transcurso del Masters 1000 de Canadá, celebrado en Toronto, Dimitrov comenzaba una esperanzadora relación con Daniel Vallverdú, oriundo de Valencia en Venezuela que ya había estado detrás de los éxitos de Andy Murray y del mejor tenis de Tomas Berdych.

Vallverdú se graduó en Finanzas en la Universidad de Miami en 2009, pero antes fue integrante de la selección Vinotinto de Copa Davis y entrenó en la misma Academia con el escocés, Sánchez-Casal, con quien incluso jugó dobles en el tour profesional y de quién se convirtió en su principal entrenador en 2010.

Con Andy empezó la actual carrera del entrenador de 31 años, una dupla que empezó a conseguir rápidamente grandes éxitos, una relación de mucha confianza y de trabajo que se consagró con el oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde Vallverdú fue el entrenador principal del equipo británico de tenis, un año donde también alzaron el Abierto de los Estados Unidos, además de conducir a Murray en la conquista de Wimbledon 2013 para acabar con los 77 años de sequía británica tras el último éxito de Fred Perry.

Después de cuatro años de trabajo, Daniel pasó a trabajar con el checo Tomas Berdych, un jugador de un tenis potente que consiguió su ranking más alto en el 2015 cuando ocupó la cuarta casilla del mundo, todo bajo la tutela del venezolano.

Luego de dos años, el entrenador quedó libre y en julio de 2016 estuvo colaborando con el argentino Juan Martín Del Potro en medio de lagira sobre cemento en Norteamérica, al mismo tiempo que lo hacía con Dimitrov.

El búlgaro no dudó en lo que necesitaba y rápidamente empezó a trabajar con el ex coach de Murray.

Ambos intercambiaron elogios en el comienzo, enfocados en simplificar el arsenal de golpes de un Dimitrov que llegó a decir que estaba falto de motivación y que no encontraba la mejor forma de entrenar.

Llamado alguna vez a ser el heredero de Federer por algún que otro parecido en sus golpes, Grigor creyó siempre en lo que Daniel le instruía, un entrenador que sabía que tenía que pulir un diamante que no había brillado a toda capacidad.

El trabajo era a largo plazo y en Australia ya daba muestras de lo que se venía, pero lo conseguido este domingo por el nuevo número nueve del mundo es el golpe sobre la mesa que este equipo de trabajo necesitaba, confirmando que el venezolano no ha conseguido los nombrados éxitos como entrenador a base de suerte o por el talento de sus discípulos, sino por el arduo trabajo en las horas de entrenamiento donde las cámaras apenas registran sus movimientos.

El camino apenas comienza para el equipo Dimitrov -Vallverdú, pero en sus registros ya está el Masters 1000 de Cincinatti y llegarán a Nueva York con plena confianza y en una dinámica exitosa y positiva que los leva a soñar con cosas más grandes.

Ayer, en la pista central y tras alzar el título de campeón, Dimitrov daba las gracias al Vinotinto sabiendo lo que han logrado juntos y el mal momento atravesó el europeo durante dos campañas donde estuvo deambulando por el tour profesional.

La imagen del emotivo abrazo habla por si misma. .

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