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EDITORIAL

Las canchas de Wimbledon, es un sinónimo de lesiones?

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by Mariano Gombi

El estado de las 18 pistas de competición y las 22 de entrenamiento de Wimbledon está siendo objeto de debate y, en algunos casos, de quejas por parte de los jugadores, que consideran que la hierba está “muy seca” y “resbaladiza”, y que esa condición hace que la superficie sea “más lenta que otros años”, como observa la española Garbiñe Muguruza.

Son algunos de los adjetivos utilizados por los tenistas al ser preguntados por este asunto, suscitado en parte por la lesión de Mattek-Sands, que se rompió la rodilla derecha al resbalarse cuando subía a la red.

A algunos no les inquieta porque favorece su estilo de juego. Es el caso de Roberto Bautista o de Rafa Nadal: “Es verdad que el año pasado no jugué aquí, pero de momento no me he resbalado y veo la hierba en buenas condiciones”.

Otros, como Dustin Brown, han exagerado un poco: “Tengo la sensación de que jugar en la tierra de Roland Garros puede ser más rápido”. Y Fognini ha sido de los más críticos con esta situación provocada, según los organizadores, por las inusualmente altas temperaturas.

Hace calor en Londres (entre 25 y 30 grados) y no llueve. El italiano fue tajante al decir que las canchas están “muy, muy mal, mucho peor que otros años”. Más conciliador, pero reconociendo el problema, se manifiesta Federer: “La hierba no está unida, está como muerta, y la línea puede ser resbaladiza”.

Djokovicapunta que “hay una ligera diferencia de calidad”. “Este año es más delicada”. El serbio está “seguro de que los jardineros harán todo lo que puedan”. Wimbledon defiende que no ha variado el tratamiento que funciona desde 1995.

“Estamos lidiando con un calor extremo, que no suele aparecer cada año”, dice el jefe de jardineros, Neil Stubley, que señala que en el parón del domingo intentarán echar “mucha agua sobre las pistas”.

“Estoy seguro de que el césped estará en buenas condiciones hasta el final”. Cuidado al milímetro por 30 operarios Salta a la vista que el verde inmaculado de las pistas del All England se ha desvanecido antes de lo normal.

Y eso que el césped más famoso del mundo del tenis se cuida al milímetro en Wimbledon. Nada más acabar el torneo, un equipo de 30 personas comienza a trabajar en la resiembra de la tierra para el siguiente, con unas semillas que se llaman perennial ryegrass.

El corte es de ocho milímetros durante el torneo y trece el resto del año. La organización se defiende con un comunicado: “La preparación de las pistas ha seguido exactamente el mismo estándar meticuloso de años anteriores.

El césped es una superficie natural y es habitual que las líneas de base empiecen a mostrar señales de desgaste”. La pista 18 la más perjudicada La pista 18, donde se juegan también dobles, se ha desgastado más que ninguna y para Kristina Mladenovic es un peligro.

La francesa quiso parar su partido contra Ryske. “Ya no hay hierba, se nota en el color. La línea de fondo está resbaladiza. Ni siquiera es tierra. Perdí, pero me alegro de no haberme lesionado”. En la central, donde ayer jugó Djokovic, también se nota la erosión.

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