Tennis World ES
Tennis World
TENNIS WORLD MAGAZINE
TENIS HISTORIAS

La historia de la "Miss Tenista" de Donald Trump

-  Leer: 1215
by Griselda Novelo

Es ya conocida la larga trayectoria de Donald Trump en la industria del deporte. Pero lo es menos que un solo deportista logró convencerle lo suficiente como para que 'The Trumpster', como se llama a sí mismo (algo así como Trump, el arrollador) depositara en él su confianza.

Y no fue ni Woods ni Tyson, sino una tenista adolescente de 14 años, 1,72 de estatura y 50 kilos de peso. Su nombre es Monique Viele. Había nacido en 1984. Servía a más de 180 km por hora. A los 8 años de edad decía en televisión que quería ser la número 1.

A los 10 había entrado en la órbita de la agencia IMG, que le había puesto el mismo mánager que a otra promesa, Roger Federer. A los 11 había ganado torneos sub 18 y a los 14 jugaba la liga profesional por equipos de Estados Unidos.

Pero no eran sus únicos valores: también era competente en la canción y en el modelaje, de forma que no parecía descabellado ver en ella a una Anna Kournikova 'a la americana'. Una jugadora que, como la rusa, saltara de las páginas de deportes a las de farándula y cuya fama no dependiera de sus triunfos sino de su bellza y su fotogenia.

Pero antes, se hacía hincapié en sus valores tenísticos, avalados entre otros por el reputado periodista Bud Collins y la matriarca del tenis estadounidense, Billie Jean King. Llevaba su carrera una fuerte guardia pretoriana familiar encabezada por Rick, su padre, que logró el apoyo de Rick Macci, entrenador de cinco números 1: Venus y Serena Williams, Capriati, Roddick y Sharapova.

Primero, como entrenador, y después de que Rick padre considerara que IMG no se esforzaba con su hija -quería que debutara antes de los 15 años que marcaba el reglamento- y rompiera con ellos, también como mánager.

Macci pensó que quizá Monique necesitase algo diferente, dado que él también creía que su potencial era mayor que el de una simple jugadora. Su entorno recurrió a alguien que podía sacar partido también de sus otras facetas.

En concreto, a T Management, la empresa de Donald Trump. Y a él directamente. Un contacto los instruyó: lo mejor era ir a Mar-a-Lago, el selecto club de Trump en Palm Beach, y estar en su camino cuando se dirigiera con su séquito a jugar al golf.

Al ver a Monique entrenar se detuvo y preguntó quién era. Le interesó su historia y poco después, en la Trump Tower, se firmaba el contrato. Pero no era suficiente. Rick Macci recuerda que Trump se ofreció a llevarlos a Florida en su avión privado.

En él alabó a uno de sus directivos como el mejor tenista de la categoría de 45 años del Este de Estados Unidos. Y preguntó, ¿se atrevería Monique a jugar contra él? ¿Y Rick a apostar por su jugadora? No parecía cosa de decir que no.

"Trumpster sabe de tenis" En Mar-a-Lago, Rick y Donald apostaron mil dólares cada uno por Monique. Pero Macci recuerda que antes del partido Trump le dijo con tono sumamente serio: "Más vale que hayas acertado.

Trumpster nunca pierde". Monique ganó y mientras Trump iba recogiendo sus ganancias decía: "Nunca aposteis contra Trumpster. Trumpster sabe de tenis". Según Macci, con ello mostraba su enorme competitividad, y avisaba a sus posibles competidores de que también en eso era imbatible.

De forma quizá inquietante, similares métodos de 'promoción' rayanos en el culto a la personalidad han tenido otros personajes significativos de la historia: Así, de Kim Jong-Il, dictador norcoreano, se recuerda que su propaganda oficial llegó a mencionar que era el mejor jugador de golf de la historia, Adolf Hitler nunca practicaba deportes porque un líder no podía ser derrotado ni en ese ámbito.

La propaganda de Benito Mussolini hacía similar hincapié en que además de su 'clarividencia' para regir el país, su fortaleza física era también suprema. Mientras Trump anunciaba que Monique cantaría junto a Backstreet Boys, N'Sync o Britney Spears, Macci le consiguió su ansiado debut: logró que la WTA hiciera una excepción y a los 14 años y 11 meses jugó el torneo de Tokio.

Pero Macci lo había avisado: no es lo mismo entrenar bien que jugar partidos. Y Monique tenía poca experiencia competitiva. Frente a Jane Chi, una tenista que tampoco pasó a la historia, Monique se derrumbó ante la presión.

Perdió 6-3 y 6-1 y su rival, con sorna, señaló que fue como jugar con su hermana pequeña. Aquello podía pasar por un pequeño revés pero luego llegó la tragedia. Su padre, Rick, enfermó de cáncer y siguió una terapia alternativa que no funcionó.

Monique quedó destrozada: colgó la raqueta. Su primer partido profesional fue también el último. Hoy, a los 32 años, Monique Viele es profesora de tenis en Arizona y en su currículo exhibe orgullosamente que venció a Sharapova y Kournikova, que fue profesional con 14 años y la deportista más joven de IMG.

Y lo que fue de Trump, ya lo sabemos. .

Powered by: World(129)